Estamos a escasas horas de celebrar el Bicentenario del inicio de la guerra de independencia (Dato duro, o si quieren mamón: no se celebra la independencia, sino el inicio de la guerra, lo cual aún es discutible. La independencia per se se consumó hasta 1821). Esta es una fecha se celebra año con año en grande, en la que el presidene de la república, desde el Zócalo capitalino conmemora el grito del cura Hidalgo con el que inició la gesta de independencia.
Ahora, ha habido mucho debate acerca de su se debe de celebrar esta fecha o no. Para mi la pura discusión es idiota. Año con año la gente se reúne y, salvo algunos casos por supuesto, se embrutece con alcohol hasta que perder la lucidez, con poca o nula reflexión acerca de lo que significa la Independencia.
¿Por qué sólo ahora surge la pregunta?
Dado que estamos en medio de una guerra contra el narcotráfico, que ha dejado muchísimos muertos, la gente al parecer no está con ánimos de celebrar. Eso también es una tontería.
Dejando de lado lo que pienso de celebrar la independencia el 16 de septiembre (Hidalgo no comenzó ningún movimiento de independencia, era fiel a España y escojerlo como el padre de la patria porque fue el primer güey que se atravesó raya en el totemismo) no veo porque dejar de lado la celebración. La fiesta del 15 de septiembre es un símbolo mexicano que no se debe de dejar de lado. No se dejó de lado hace 100 años, cuando la situación estaba algo más jodida que ahorita y no se tendría que dejar de lado hoy.
Sin embargo, si me gustaría invitarte, si es que estás leyendo esto, a que transformes, ya si no este bicentenario los septiembres que sigan, las fiestas patrias en un tiempo de reflexión, más que de fiesta vana y sin sentido. Si, que chido, ya hubo puente, pero lo ideal sería que estas fiestas patrias nos dejaran algo más que una tremendísima cruda, cuentas por pagar por cuartos en Acapulco o Cancún o una casa estúpidamente desordenada por la presencia de hasta el perico en la fiesta.
Lo ideal sería que este 16 de septiembre nos diera un momento para reflexionar hacia donde vamos como ciudadanos de un gran país y no un pretexto para agarrar la peda. Para los detractores de celebrar las fiestas patrias, esto se ha hecho desde hace bastante y se seguirá haciendo mientras haya México, está como inscrito en el código genético colectivo y no cambiará. Y para los que si quieren celebrarla, por favor, que sea en serio y no por encontrar un pretexto baboso para hacer una fiesta o por un fervor patriotero de mierda. Es en serio, gente...
Encuéntrenle algo más. Sino, ni el ser mexicanos tiene chiste, no se diga celebrar las fiestas patrias.
P.S. Compré en Liverpool (supongo que se puuede encontrar en cualquier librería) "Historias desconocidas de la independencia y la revolución" por el caricaturista Trino. De secretas las historias no tienen nada, sólo son una colección de monitos muy graciosos acerca de las fiestas patrias. Adquiéranlo, no tiene desperdicio.
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